Vivir un duelo acompañado, hace toda la diferencia.
Sin duda, toda persona se enfrenta en algún momento de su vida, con la experiencia de « perder » a alguien en su vida.
Y se enfrenta a pensamientos que nos contactan con emociones y que se generan sentimientos, que muchas veces nos inmovilizan o nos desvían de nuestro proceso evolutivo.
Al perder a alguien que es amado, sin duda nos generar dolor; de ahí la palabra duelo; que es una verdadera crisis existencial y que por esa razón es muy importante brindarle a la persona que vive esta crisis, este duelo, la ayuda necesaria, para que encuentre una resignificación, es decir, un nuevo sentido a lo que está viviendo, concretamente, a ese dolor, a esa herida.
En mi propia historia, desde mi propia experiencia individual y única. Yo me reconocí que sola no podía, por lo menos al principio, así era; reconocí que necesitaba ayuda, y no de una sola persona; sino de varias, varias que empatizaran con mi dolor, que tuviesen experiencia en mi dolor, desde diferentes dimensiones: la física, la emocional, la psicológica y la espiritual; y desde su trinchera, pudieran ayudarme, acompañarme, asesorarme aconsejarme , a enseñarme y sobre todo a facultarme, con mi nueva realidad. Aprender a vivir con las ausencias de las personas que había perdido y que yo no aceptaba, ni reconocía, ni mucho menos asumía.
Y es cuando inicio mi caminar en diferentes grupos que han sido literalmente « milagros » en mi vida. Pude conocer a grandes misioneros , gente totalmente volcada al servicio del otro; en donde el facultar al otro es su propio propósito de vida. Pude contar con ellos, vivir y comprender el duelo y tener elementos concretos para iniciar mis procesos de duelo y emprender la búsqueda a una resignificación de ese dolor y hasta pude encontrar mi misión, mi pasión, mi vocación y por ende mi propio PROPÓSITO.
Por eso hoy 2 de Noviembre, donde festejamos a la MUERTE EN VIDA y sus « dolores », le doy las GRACIAS ETERNAS, a mis tan amados grupos que son parte de mi historia:
Familia Misionera, Niños de Ahora (Paternidad Efectiva), CODA (Codependientes Anónimos), CDN (Comenzar de Nuevo) y CVL (Centro Vivir Libre) y como dicen por ahí; mas los que vengan.
¡Gracias vida!

